lunes, 27 de abril de 2009

LOS CUENTOS INFANTILES: UNA HERRAMIENTA DE TRABAJO EN EL AULA DE LOGOPEDIA


Los cuentos les permiten a los niños/as utilizar la imaginación. Ésta funciona como cimiento del pensamiento y del lenguaje y reacciona estimulando la creatividad, proyectándolos en el futuro y dando la posibilidad de revivir el pasado.

¿Cómo se ha de utilizar el cuento en el aula de logopedia?

Trabajar en el aula de logopedia utilizando el recurso del cuento, nos posibilita un amplio abanico de posibilidades. Al presentar el material de un cuento, podemos observar, como los niños/as abren sus ojos, sus oídos, como su estado de ánimo se pone a flor de piel, como se comprometen con ésta herramienta, es decir, como se ponen a disposición del universo del cuento.

Muchas veces, suele aparecer la expresión: ¡Otra vez!

Es fácil detectar cuando conocen perfectamente la secuencia y al realizar alguna modificación, se revelan, cambian de humor o les llama la atención.

El cuento genera comunicación, en el amplio sentido de la palabra: destreza en el uso de las palabras para expresarse, curiosidad, control balanceado del cuerpo, abordaje de la rítmica, producción y reconocimiento de sonidos y ruidos, habilidades a la hora de interpretar, inventar, leer, etc.

Contar un cuento no significa leerlo. Se recomienda ponerle sonrisas, caras de asombros, preguntas bien subrayadas, frases en donde se desprenda suspenso, complicidad con los personajes, se improvise con los elementos que tenemos a nuestro alcance, se haga partícipes al niño/a con sus comentarios, etc.


Es importante que utilicen los personajes para que expresen sus deseos, se identifiquen y proyecten. Ello los libera de angustias, tensiones. Progresivamente, comienzan a experimentar sentimientos varios y valores universales, tan importantes en la educación para la vida.
Los cuentos les dan a los niños/as un marco de confianza, seguridad y autoestima.

Es importante, que en los cuentos, se equilibren las fuerzas opuestas y que genere un aprendizaje.
La intensidad de cada episodio, deberá compensarse, para que el niño/a pueda ver la evolución de los personajes, la fortuna de las conductas positivas, la posibilidad de estructurar cambios, etc.

El desenlace deberá desembarcar en el pensamiento optimista y en la reflexión constructiva, por ejemplo, podemos nombras los cuentos: “La bella durmiente”, “Los tres cerditos”, “Blancanieves”, entre otros, tienen un final agradable.

Pasos de un cuento:

Se recomienda establecer una dinámica, que tenga un objetivo y unos procedimientos claros. Además se deberá pensar en la edad del niño/a, en sus intereses y sus demandas.

1) Crear un marco referencial. Darle una situación.
2) Identificar los personajes y lo que está ocurriendo. Darles vida.
3) Formular un desenlace. Cerrar el cuento.


Cuentos y edades.

En los dos primeros años de vida:

Se deberá utilizar un formato resistente de cartón duro, plástico, tela, etc, a partir de imágenes, ilustraciones o fotografías muy simples, fáciles de identificar, atractivas.
Se recomienda evitar las caricaturas, películas de dibujos animados.
El tamaño del formato, deberá ser grande y que ofrezca la posibilidad de usarlo en diferentes lugares, por ejemplo: después de la hora de la comida, mientras juega en el cuarto de baño, al hacer un paseo al parque, antes de dormir, etc.

A partir de los tres años,

Los ¿por qué? están plasmados por todas partes. Los niños/as comienzan a preguntarse cosas. Las acciones son lineales, como así también, los atributos de los personajes.

Los episodios que se presentan ante sus ojos, deberán ser de la vida más próxima a el/ella, de su vida cotidiana: cocinar, lavar la ropa, salir de compras, arreglar algo que está roto, etc.
Los animales se humanizan y su intervención les fascina. Generalmente, suelen imitar la voz de los personajes en cada secuencia; ello los atrapa y los vincula más al episodio. Suelen acompañar con onomatopeyas.

La compilación de cuentos deberá estar siempre a su alcance, en un rincón pactado, para que puedan acceder a éstos, cuando quieran.


A partir de los cinco años,

Se afianzan los personajes fantásticos, en un marco de castillos, bosques, espacios lunares, en las profundidades de los mares, etc.
Se estimula la estructura de episodios repetidos, lo que le da facilidad para seguir el argumento, sin perderse, encadenando la secuencia de la historia.
La trama y las características de los personajes adquieren un valor relevante.

A los seis años aproximadamente,

Los héroes y las heroínas se hacen presentes en sus cuentos. Comienzan a introducirse en la trama, a personajes secundarios.
La aventura, la emoción, los valores, el humanismo, arrebatan su entusiasmo.
En éstas edades suelen imponerse los cuentos folclóricos, las leyendas, las fábulas de animales, los cuentos fantásticos, etc.

A partir de los ocho años,

Se interesan por la descripción de la trama, no pierden detalle, se sienten parte activa de la historia, se mimetizan con los personajes.

Suelen interesarse por cuentos o historias de carácter personal, histórico, se suelen preguntar que hay de verdad en lo que se cuenta. Pueden modificar finales, dándole su propio matiz, transformar personajes, por ejemplo: de egoístas a bondadosos, de oscuros a luminosos, de serios a divertidos, etc.

Sugerencias prácticas.

- Utilizar el dibujo para crear un cuento. Seleccionar tres o cuatro dibujos, encadenarlos, buscando atributos en común y lanzarse a contar una historia.
- Parejas / desparejas: utilizar pares, por ejemplo: el perro y el gato, el alumno y la maestra, el chofer y el pasajero, la vendedora y el comprador, etc. Definirlos, ponerle ropas, gustos, preferencias, montarles un lugar de encuentro, acumular un par de acciones, etc. Ya tenemos un cuento. Con el mismo criterio, saborear el cuento de las desparejas, por ejemplo entre cosas que no tengan afinidades: un tren y una manzana, un árbol y la playa, una niña campesina y un rascacielos, etc. Darles vida. Ya tenemos otro cuento.
- Si yo fuera.... y tu fueras..... Esto da muchas oportunidades para generar episodios muy divertidos y fantásticos.
- El retrato. Recortamos de revistas, periódicos, publicidad partes de un rostro y lo reconstruimos en un todo. Ya tenemos un personaje que dará que hablar.
- Palabras encadenadas en un cofre. Un caja de zapatos, una lata, un recipiente de la cocina, un estuche de gafas, puede trasformarse en un cofre de un valor incalculable. Si depositamos 10 palabras que se nos vienen a la cabeza, cuales quiera que sean y de pronto vamos sacando una a una y le ponemos una gota de imaginación, seguro que sale un cuento increible.

Fuente: Daniel Oscar Rodriguez Boggia

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